Tres Puntos Aparte

jueves, febrero 03, 2005

La ley del más sabido (a que sí la conocen)

Existe una ley que se nos ha pasado por alto, no solo a nosotros sino también a nuestros antepasados.
Y es que está sobreentendida y todos hablan de ella, pero no consta en ninguna parte. Tal parece que ya se nace con ese chip incorporado (y no es el chip inteligente de Porta), puedes preguntársela a tu primito de 5 años que él ya sabe de la existencia de esta ley que se ha divulgado con gran fuerza (cosa que ya quisiera cualquier marca, o cualquier candidato político que suceda con ellos).
Pero cómo no saber de su existencia si está presente entre nosotros, por donde se mire es la ley más practicada en el país, e incluso en el exterior. Para efecto de mayor familiaridad solo tomemos como muestra nuestra ciudad.
Esta es la ley principal de quien aprende a manejar, es más, quien no la pone en práctica es catalogado con muchos adjetivos que no son necesarios que los especifique pues todos los conocemos.
Quien va al banco, la típica persona que manda a su abuelita a hacer algún depósito para no hacer tanta fila o pasar directamente a la fila de la tercera edad.
En las elecciones, la típica señora que va con sus 4 hijos para poder salir rápido y no hacer fila.
En los cines, la típica que tres compran sus entradas y 10 entran a ticketazo.
En las chupas con los amigos, los típicos que piden 4 jabas de cerveza y ¿quién termina pagando la cuenta?...el más coj…(quien no tomó nada por cierto)
En los trámites para sacar la cédula, etc …uno que otro hace fila como se debe y en eso llegan los típicos que como reyes entran (eso sin mencionar la corrupción implícita en todo esto).
En el colegio, universidad o recinto educativo, el típico que no estudió nada y se valió de hábiles (por cierto) formas de “ayudarse” por así decirlo, nunca falta también el que por chiripazo le atinó a la respuesta.
Sin mencionar los típicos chicos/as que alardean de ser los mejores en muchos aspectos, o de ser muy “bravitos” o de que no hay nadie que se les escape…y a la hora de la hora (ustedes ya saben).
Es más en cosas tan simples y aún más habituales podemos ver puesta en práctica esta ley, en las empresas tanto públicas como privadas, en personas de distintos estratos y es que de ley casi ha pasado a ser una moda (realmente ha tenido un gran impacto).
Lo vemos en las negociaciones empresariales, y en los mismos pactos entre amigos, en la forma de hablar y en la forma de actuar.
Y entonces viene mi pregunta, si esta ley no consta en ninguna parte pero es la más practicada por todos nosotros (porque el que nunca lo haya hecho que lance la primera piedra), ¿cuál es la norma que rige para que todos actuemos así?, quizás es la adrenalina que esto conlleva, o tal vez es tan solo parte de una gran inseguridad o de un circulo vicioso que no sabemos cómo empezó pero lo cierto es que nos encontramos dentro de él.
A nuestros padres les enseñaron esta ley, ellos nos la enseñaron a nosotros y en sociedad la hemos afianzado y muy posiblemente nosotros se la enseñemos a nuestros hijos. ¿Y es que acaso eso es lo único que estamos heredando y que heredaremos a los demás?...no lo sé, el tiempo lo dirá.
Quizás una gran inseguridad está presente en todo esto. Hoy en día nadie quiere perder (obvio), pero principalmente nadie quiere ser visto ante los demás como el tonto/a de la historia, tal es así que preferimos ser los malos (que hoy en día sería traducido a chéveres) de la película y, mientras todos desconfiemos los unos de los otros y demos motivos para que desconfíen esta ley va a seguir siendo la de mayor "rating".

No sé cuál sea la solución, tan solo creo que es importante que nos mostremos más naturales y sin tantas máscaras, a la larga mientras creemos que somos los “chéveres” quizás no somos más que la media de todos los ecuatorianos, guayaquileños, latinoamericanos y ciudadanos del mundo que se comporta de tal manera.
El hecho en sí es que si vamos a actuar de esta forma veamos la imagen exacta de cómo nos comportamos y si por vamos a continuar comportándonos de esta forma seamos concientes del papel que estamos protagonizando. Lo demás queda a criterio de cada quien. Y sino por lo menos espero que nos aprendamos a reír un poco de nuestros propios defectos.

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